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| Antes
de la entrada al Hades tienen su morada el Llanto, la Angustia, junto con las Enfermedades
y Geras (Vejez). También el Miedo, el Hambre, la Muerte, el Sufrimiento e Hipno (Sueño),
hermano de la Muerte, habitan este lugar junto con los Placeres perversos. |
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| En el umbral
de enfrente están la Guerra, las ERINIAS y Eris (Discordia). |
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| Y junto a las puertas
habitan también otras bestias: CENTAUROS, GORGONAS, La Hidra de Lerna, Quimera, las
HARPÍAS y otras
más. En medio de esto puede verse un Olmo y los Falsos Sueños cuelgan debajo de cada
hoja. |
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Para prevenir que los mortales
entraran, y a los espíritus que escaparan, Plutón puso
como guardián
en la entrada a un enorme perro de tres cabezas, el Can
Cerbero. Desde ahí, un pasaje subterráneo larguísimo, llevaba al salón
del trono de Plutón. A los pies de este trono corrían
los ríos que atravesaban el averno.
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Ríos del Infierno
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El río
Cocito, llevaba agua salada, compuesta de las lágrimas de los criminales condenados a
trabajos forzados en el Tártaro, el lugar que Plutón
reservó para los malvados. Le sigue el Flegetón, río de fuego.
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El río
Aquerón,
negro y profundo, era cruzado por aquellas almas que llegaban al trono de Plutón para escuchar su
decreto. |
| También
el río Estigia, por el cual los dioses
juraban sus más irrevocables promesas, y donde navegaba la barca de Caronte,
quien llevaba las almas al otro lado del río. |
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| Pero no
permitía que cualquier alma subiera a su barca, a menos que se le diera una pequeña
moneda, llamada óbolo, que los antiguos ponían debajo de la lengua de los muertos.
El que no
llevara el óbolo requerido, estaba obligado a esperar cien años, después podía ser
llevado por Caronte sin cargo alguno. |
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