Dafne
Apolo
se encontró en el bosque una hermosa ninfa de nombre Dafne, la hija del dios del río
Peneo. Se enamoró a primera vista y trató de aproximarse a ella poco a poco para no
asustarla, pero Dafne huyó y él corrió tras ella, al tiempo que le gritaba que se
detuviera por un momento y prometiendo que no le haría daño. Pero la ninfa siguió sin detenerse hasta llegar a la orilla del río de su
padre, pidiendo ayuda. Su padre la convirtió en laurel. Cuando Apolo se dio cuenta, declaró que desde entonces su árbol
favorito sería el laurel, y que los premios otorgados a poetas y músicos, consistirían
en coronas de su follaje.
Clitia
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Una
hermosa y joven ninfa, llamada Clitia, se enamoró de Apolo,
y lo observaba diariamente en su recorrido desde que salía de su palacio en la mañana
hasta que llegaba al oeste por la tarde. Los dioses, por compasión la convirtieron en
girasol. Aún en su nuevo estado, Clitia no olvidaba el objeto de su
amor, y hasta hoy, sigue al sol en su diario recorrido por el cielo. |