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Nació en una
gruta del Monte Cilene, pero no era como un niño cualquiera. Ante la sorpresa de todos,
salta del regazo de su madre y va en busca de aventuras.
Llegó hasta donde una manada
de bueyes de Apolo estaba pastando, y el travieso y
pequeño dios se llevó a 50 de ellos, pero no sin tomar la precaución de envolver sus
pezuñas con hojas, para que no dejaran rastro. |
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Después de llevar los bueyes hasta un
lugar secreto, mató a dos de ellos y se los comió.
Apolo se da cuenta de que su ganado no está, y empieza a
buscar al ladrón. No encuentra nada, y desesperado, ofrece una recompensa a quien
descubra quién es el autor del robo. |
| Un grupo de sátiros,
interesados en la recompensa, comienzan la búsqueda, y al pasar cerca de Arcadia, oyen el mugido de los bueyes y una dulce música que
salía de una de las grutas. Una ninfa les dice que está
cuidando al niño más maravilloso que había visto. |
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Mercurio
había tomado un caparazón de tortuga, le había hecho agujeros y con cuerdas atadas a
ellos, había inventado la primera lira y la estaba tocando, para arrullar a su madre.
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| Los sátiros
se dan cuenta de que hay pieles en la puerta de la gruta. Apolo
llega a la cueva y comprende quién fue el ladrón. Enojado, le reclama a Maya, quien dice
que esa idea es absurda pues el niño es muy pequeño. |
Apolo
entonces se lleva al niño al Olimpo, junto con las pieles. Aunque Júpiter se resistía a creer que Mercurio
era el ladrón, al final éste es condenado a reponer lo que se robó.
Cuando
regresaron los dos al Monte Cilene, Mercurio sacó su lira
y empezó a tocar una canción que alababa a Apolo, tanto
que el dios se conmovió y perdonó la ofensa.
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Mientras iban camino a donde estaban los
bueyes, Mercurio seguía cantando y tocando su
instrumento. Al llegar, Apolo le propuso darle los bueyes
a cambio de la lira. Aceptó, y llevando el ganado a pastar, empieza a cortar cañas con
las que creó una flauta y se puso a tocar dulces melodías.
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Apolo
queda encantado también con este instrumento, y le dice a Mercurio
que a cambio de la flauta, le da su cayado de oro para guiar a los bueyes y le concede ser
guardián y cuidador de todos los rebaños.
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| Pero Mercurio
se niega, y propone darle la flauta a cambio de que le enseñe a formar oráculos. Se
ponen de acuerdo y Apolo promete llevarlo a aprender el
arte de adivinación. |
Cuando enteran
a Júpiter de lo sucedido, éste queda complacido de ver
la astucia de su pequeño hijo, y lo hace el mensajero de los dioses, y proclama que desde
entonces sería el patrón de los viajeros y los caminos en todo el mundo, también el
encargado de fomentar el comercio y los tratados.
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| Le entrega un bastón (caduceo), que
tenía el poder de reconciliar a cualquier elemento en conflicto. También le fueron
entregadas unas sandalias con alas (talaria), y un sombrero también alado (petaso), para
que pudiera moverse con gran rapidez. |
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Ansioso por probar su caduceo, Mercurio lo colocó sobre dos serpientes que peleaban, y al
instante, éstas se enroscaron en él. Esto lo satisfizo tanto, que las hizo permanecer
ahí para siempre. |
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