Apolo creció y se enamoró por primera vez de una bella
joven llamada Coronis. El dios cortejó a la joven persistentemente, y a la larga tenía
la satisfacción de ser correspondido.
Sin embargo, Coronis pensó que si
un amante era tan encantador, dos serían mejor, por lo que secretamente se encontró otro
amor.
Pero esto no escapó a los ojos del
ave favorita de Apolo, el cuervo nevado, que era
totalmente blanco como la nieve, y voló a decirle a su amo el descubrimiento que había
hecho. Desesperado de amor y celos, Apolo no dudó y tomó su arco y flechas y disparó directo
al corazón de Coronis.
Apenas había cometido tal acto,
recordó todo su amor y trató en vano de regresarla a la vida. Con el cuerpo sin vida de su amada en brazos, lanzó una
maldición al ave que le llevó las malas noticias de su infidelidad. Entonces se volvió
hacia el cuervo y lo envió a los Infiernos.
Pero Coronis estaba embarazada, y Artemisa, al darse cuenta, salvó al niño y se lo entregó
al centauro Quirón para que lo criara. |