La diosa Juno estaba celosa de que su esposo
prefiriera a Leto, y para vengarse, envió a Leto a la Tierra, declarando que si alguien,
mortal o inmortal, le ayudaba o mostraba lástima, sufriría de su furia.
Perseguida por Juno,
llegó a orillas del mar, donde pidió ayuda a Neptuno, quien envió un delfín para
llevarla a salvo a la isla flotante de Delos.
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