El Oráculo de
Delfos:
Los griegos pensaban que el dios Apolo hablaba a
través de la sacerdotisa Pitia que estaba sentada en una silla sobre una grieta de la
Tierra. De esta grieta subían unos gases
narcóticos que la embriagaban, circunstancia indispensable, para que pudiera ser la voz
de Apolo. Al llegar a
Delfos, uno entregaba primero su pregunta a los sacerdotes, quienes, a su vez, se la daban
a Pitia. Ella emitía una respuesta tan
incomprensible o ambigua, que hacía falta que los sacerdotes le interpretaran la
respuesta a la persona que había dado la pregunta. 
Néctar:
Bebida de los dioses con la que acompañaban la ambrosía
y que como ésta les confería la inmortalidad.
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