Los
griegos lo llamaban Hefesto. Dios del fuego y de las artes manuales, como carpintería y
herrería. Esposo legítimo de Venus por designio de Júpiter. Dios Olímpico, hijo de Júpiter y Juno.
 Patrón de herreros y orfebres.
Cuando su madre vio que Vulcano era feo, se disgustó y lo echó del Olimpo, quedando
cojo al caer a la Tierra. Vulcano juró nunca volver al Olimpo, y
se quedó en el Monte Etna, donde estableció su fragua en pleno corazón de la montaña,
ayudado por los Cíclopes, quienes lo ayudaron a crear diferentes objetos de los metales
que encontraban debajo de la tierra.
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