Es ante todo el servidor de Júpiter
y todos los días emprende para él una carrera en el cielo: precedido de la Aurora,
aparece cada mañana por oriente montado en un carro de fuego tirado por caballos
luminosos, aureolada su cabeza de rayos de oro. Atraviesa
así el océano, donde sus caballos se bañan. Durante
la noche recorre a bordo de una barca el océano que rodea el mundo. |