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SABER QUÉ SABEN LOS ESTUDIANTES
La Ciencia y el Diseño de la Evaluación Educativa
RESUMEN DEL COMITÉ EJECUTIVO
La evaluación educativa, parte integral de la
búsqueda de una educación mejorada, apunta a determinar qué tan bien
están aprendiendo los estudiantes. Proporciona información a estudiantes,
educadores, padres de familia, legisladores y público en general, acerca
de la eficacia de los servicios educativos. Con la tendencia a lo largo
de las dos últimas décadas, de establecer estándares académicos retadores
y de medir el progreso de los estudiantes en la satisfacción de esos
estándares, la evaluación educativa está jugando un papel mucho más
importante que el que jugaba anteriormente en la toma de decisiones.
A su vez, los interesados en la educación se preguntan si las prácticas
actuales de evaluación masiva están produciendo los tipos de información
más útiles para orientar y mejorar la educación. Mientras tanto, a las
evaluaciones en el aula, que tienen el potencial de fortalecer la instrucción
y el aprendizaje, no se les saca todo el partido posible. El progreso
logrado en las ciencias de la cognición y de la medición ofrece la oportunidad
para revisar los principios científicos y las premisas filosóficas fundamentales
de los enfoques conceptuales contemporáneos de la evaluación. Las ciencias
de la cognición han ampliado la concepción de aquellos aspectos del
aprendizaje que son más importantes de evaluar. Y las ciencias de la
medición han expandido la capacidad de interpretar formas más complejas
de la evidencia que se recoge en el desempeño de los estudiantes. Se
creó el Comité de Fundamentos para la Evaluación, patrocinado por la
National Science Foundation, para que revisara y sintetizara los avances
en las ciencias de la cognición y en la evaluación, y para que explorara
las implicaciones de ellas para el mejoramiento de la evaluación educativa.
El meollo del trabajo del comité era la trascendental importancia de
desarrollar nuevos tipos de evaluaciones educativas que cumplan mejor
la meta de la equidad. Se necesitan evaluaciones en el aula y pruebas
masivas que ayuden a todos los estudiantes a aprender y tener éxito
en la escuela, aclarándoles, hasta donde sea posible, a ellos, a sus
profesores y a otras personas involucradas en la educación, la naturaleza
de sus logros y el progreso de su aprendizaje.
CONCLUSIONES
LA NATURALEZA DE LA EVALUACIÓN
Y RAZONAMIENTO A PARTIR DE LA EVIDENCIA
Este informe aborda evaluaciones utilizadas en
contextos tanto de aula como masivos con tres propósitos amplios: apoyar
el aprendizaje, medir el logro individual y evaluar programas. El propósito
de una evaluación determina prioridades, y el contexto de uso impone
restricciones al diseño. Así que es esencial reconocer que no es
adecuado aplicar solo un tipo de evaluación para todos ellos.
Con frecuencia, se utiliza un solo tipo de
evaluación para múltiples propósitos; sin embargo, por lo general, mientras
más propósitos busque satisfacer una evaluación única, menos claridad
tendrá cada propósito . Por ejemplo, muchas pruebas de Estado se
usan para propósitos de evaluación tanto de individuos como de programas.
Esto no es necesariamente un problema mientras los diseñadores y usuarios
reconozcan las implicaciones y las concesiones de parte y parte que
ese uso implica.
Aunque las evaluaciones usadas en varios contextos
y para diferentes propósitos, con frecuencia parecen bastante diferentes,
ellas comparten ciertos principios comunes. Uno de estos principios
es que la evaluación siempre es un proceso de razonamiento a partir
de la evidencia. Además, por su misma naturaleza, la evaluación es imprecisa
hasta cierto punto. Los resultados de las evaluaciones son solamente
aproximaciones acerca de lo que una persona sabe y puede hacer.
Cada evaluación, independientemente de su propósito,
se apoya en tres pilares: un modelo de cómo los estudiantes representan
su saber y desarrollan su competencia en el área de estudio; tareas
o situaciones que permiten observar el desempeño de los estudiantes;
y un método de interpretación para hacer inferencias a partir de la
evidencia del desempeño que, de esta manera, se ha obtenido. En
el contexto de la evaluación masiva, el método de interpretación es,
por lo general, un modelo estadístico que caracteriza patrones esperados
de datos, a partir de diversos niveles de competencia de los estudiantes.
En la evaluación en el aula, menos formal, la interpretación la efectúa
el profesor con un modelo intuitivo o cualitativo, más que con uno estadístico
formal.
En todas las evaluaciones, subyacen tres elementos
fundamentales, que abarcan lo que en este informe se denomina "el triángulo
de la evaluación". Estos tres elementos -cognición, observación
e interpretación- deben conectarse y diseñarse explícitamente como un
todo coordinado. De lo contrario, se verá en peligro la significación
de las inferencias sacadas de las evaluaciones.
El problema central que se aborda en este informe
es que las evaluaciones más utilizadas de logros académicos se basan
en creencias bastante restrictivas acerca del aprendizaje y la competencia,
que no están muy acordes con el conocimiento actual acerca de la cognición
y el aprendizaje humanos. De igual manera, los elementos de observación
e interpretación que subyacen a la mayoría de las evaluaciones actuales
se crearon para adaptarse a concepciones anteriores del aprendizaje,
y necesitan ampliarse para sustentar las clases de inferencias que la
gente ahora quiere hacer acerca de los logros de los estudiantes. Un
modelo de cognición y de aprendizaje debe servir como piedra angular
del proceso de diseño de la evaluación. Este modelo debe basarse en
la mejor comprensión de cómo los estudiantes representan su saber y
desarrollan su competencia en el área [de conocimiento].
El modelo de aprendizaje puede servir como un elemento unificador -un
núcleo que da cohesión al currículo, la instrucción y la evaluación.
Esta función de cohesión es crucial, porque la evaluación educativa
no existe aisladamente, sino que tiene que alinearse con el currículo
y la instrucción, si ha a de servirle de soporte al aprendizaje.
Finalmente, los aspectos de aprendizaje que se evalúan y enfatizan
en el aula, idealmente deberían ser consistentes con los aspectos de
aprendizaje que se examinan masivamente (aunque no necesariamente deben
ser los mismos). En la realidad, sin embargo, estas dos formas de evaluación,
con frecuencia no coinciden. Esto puede crear conflicto y frustración
tanto en los maestros como en los aprendices. Por eso se necesita
una mejor convergencia entre las evaluaciones que se usan para diferentes
propósitos y en diferentes contextos.
PROGRESOS EN LAS CIENCIAS DEL
PENSAMIENTO Y DEL APRENDIZAJE
Teorías contemporáneas del aprendizaje y del conocimiento hacen énfasis
en la manera en que el conocimiento se representa, organiza y procesa
en la mente. También hacen énfasis en las dimensiones sociales del aprendizaje,
entre las que se incluyen las prácticas participativas que apoyan el
conocimiento y la comprensión. Este cuerpo de conocimiento implica de
manera importante que las prácticas de evaluación deben moverse
más allá del enfoque actual en los componentes de una destreza y en
porciones aisladas de conocimiento, para pasar a abarcar los aspectos
más complejos del logro de los estudiantes.
Entre los elementos fundamentales de la cognición, está la arquitectura
cognitiva de la mente. Esta incluye la memoria de trabajo o de corto
plazo, sistema bastante limitado; y la memoria de largo plazo, depósito
de conocimiento virtualmente ilimitado. Lo que importa en la mayoría
de las situaciones es qué tan bien se puede evocar el conocimiento almacenado
en la memoria de largo plazo, y usarse para razonar eficazmente acerca
de la información y los problemas en un momento dado. Por consiguiente,
dentro del alcance normal de las habilidades cognitivas, es probable
que las apreciaciones acerca de cómo la gente organiza la información
en la memoria de largo plazo sean más importantes que las apreciaciones
de la capacidad de la memoria de trabajo.
Comprender los contenidos de la memoria de largo plazo es especialmente
crucial para determinar qué sabe la gente; cómo lo sabe; y cómo puede
utilizar ese conocimiento para responder preguntas, resolver problemas
y emprender otros aprendizajes. Aunque los contenidos incluyen
conocimiento tanto general como específico, mucho de lo que alguien
sabe es específico de un área de conocimiento y sus tareas; y se organiza
en estructuras que se conocen como esquemas. Las evaluaciones deben
valorar qué esquemas tiene una persona y bajo qué circunstancias ella
considera pertinente esa información. Esta evaluación debe incluir cómo
organiza una persona la información adquirida; lo que abarca tanto las
estrategias para la solución de problemas como las formas de agrupar
la información pertinente, en unidades manejables.
La importancia de evaluar estructuras de conocimiento surge de la investigación
en experticia o competencia. Estudios de diferencias entre novatos
y expertos en áreas temáticas, revelan rasgos críticos de competencia
que deben ser objeto de evaluación. Los expertos en un área temática
típicamente organizan el conocimiento de datos y de procedimientos,
en esquemas que posibilitan el reconocimiento de patrones y la rápida
recuperación y aplicación del conocimiento.
Uno de los aspectos más importantes de la cognición es la metacognición
(el proceso de reflexionar sobre el pensamiento propio, y orientarlo).
La metacognición es crucial para el pensamiento efectivo y la solución
de problemas. Y es uno de los rasgos distintivos de la experticia en
áreas específicas de conocimiento y habilidad. Los expertos utilizan
estrategias metacognitivas para observar de cerca la comprensión durante
la solución de problemas, y para efectuar la autocorrección. La
evaluación debe, por consiguiente, intentar determinar si una persona
posee buenas habilidades metacognitivas.
No todos los niños aprenden de la misma manera o siguen las mismas
sendas hacia la competencia. Las estrategias de los niños para la solución
de problemas se hacen más efectivas con el tiempo y la práctica. Pero
el proceso de crecimiento no es una progresión simple y uniforme, ni
pasa directamente de unas estrategias de solución erróneas a unas óptimas.
Las evaluaciones deben centrarse en la identificación de las estrategias
específicas que los niños están usando para la solución de problemas,
y prestarle especial atención a dónde encajan esas estrategias en un
continuum de desarrollo de eficiencia y apropiación, para un área particular
de conocimiento y habilidad.
Los niños tienen, de su mundo, un rico conocimiento intuitivo que sufre
cambios significativos a medida que ellos maduran. El aprendizaje implica
la transformación del entendimiento ingenuo en una comprensión más completa
y exacta. Y la evaluación puede usarse como una herramienta para facilitar
este proceso. Para este fin, las evaluaciones, especialmente las
que se adelantan en el contexto de la instrucción en el aula, deben
centrarse en hacer visible el pensamiento de los estudiantes tanto a
ellos mismos como a los profesores, de tal manera que puedan escogerse
estrategias de instrucción que apoyen la orientación apropiada para
el aprendizaje futuro.
La práctica y la información retrospectiva son aspectos vitales del
desarrollo de destrezas y experticia. Uno de los papeles más importantes
de la evaluación es la retroalimentación oportuna e informativa a los
estudiantes durante la instrucción y el aprendizaje, para que la práctica
de una destreza y la subsiguiente adquisición de esta sean efectivas
y eficaces.
Como función del contexto, el conocimiento con frecuencia se desarrolla
de manera inflexible y muy ceñido a este. Y a menudo no se transfiere
con mucha eficacia. La transferencia depende del desarrollo de un entendimiento
explícito de cuándo aplicar lo que se ha aprendido. Las evaluaciones
de los logros académicos necesitan analizar cuidadosamente el conocimiento
y las habilidades que se requieren para comprender y responder una pregunta
o resolver un problema. Esto incluye el contexto en que se presenta,
y si una tarea o situación de evaluación funciona como una prueba de
transferencia cercana, lejana o nula.
Mucho de lo que las personas aprenden lo adquieren a través del discurso
o de su interacción con otros. Así, pues, con frecuencia el conocimiento
está incrustado en contextos sociales y culturales particulares. Éstos
incluyen el contexto del aula y abarcan la comprensión del significado
de prácticas específicas tales como hacer y responder preguntas. Se
necesita que las evaluaciones examinen qué tan bien participan los estudiantes
en las prácticas comunicativas apropiadas para un área de conocimiento
y habilidad, qué entienden ellos sobre estas prácticas y qué tan bien
emplean las herramientas apropiadas para esa área.
Los modelos de cognición y aprendizaje proporcionan una base para el
diseño y realización de las prácticas de instrucción y evaluación apoyadas
por la teoría. Tales programas y prácticas ya existen y se han utilizado
productivamente en ciertas áreas curriculares. Sin embargo, la mayor
parte de lo que se sabe no se ha aplicado todavía al diseño de la evaluación
para propósitos del aula o de fuera de ella. Por consiguiente, se
necesita más trabajo para trasladar a la práctica de la evaluación lo
que ya se sabe en la ciencia del conocimiento, como también para desarrollar
más análisis cognitivos del conocimiento y la competencia (experticia)
específicos de un área.
Existen muchas herramientas muy efectivas para sondear y modelar el
conocimiento de una persona y para examinar los contenidos y contextos
de aprendizaje. Los métodos que se emplean en la ciencia de la cognición,
para diseñar tareas, observar y analizar la cognición, y hacer inferencias
acerca de qué sabe una persona son aplicables a muchos de los retos
de diseñar evaluaciones educativas efectivas.
CONTRIBUCIONES DE LA MEDICIÓN
Y DEL MODELADO ESTADÍSTICO A LA EVALUACIÓN
Los progresos en los métodos de la medición educativa incluyen
el desarrollo de modelos (psicométricos) de medición formal, que representan
una forma particular de razonamiento a partir de la evidencia.
Estos modelos proporcionan reglas formales explícitas para integrar
las numerosas porciones de la información obtenida por medio de tareas
de evaluación. Ciertas clases de aplicaciones de evaluación requieren
de las capacidades de modelos estadísticos formales, para el elemento
interpretativo del triángulo de la evaluación. Éstas tienden a
ser aplicaciones que exhiben una o más de las características siguientes:
intereses importantes en juego, usuarios distantes (i.e., intérpretes
de evaluación que no tienen contacto permanente con los estudiantes),
complejos modelos de aprendizaje, y grandes volúmenes de datos.
Los modelos de medición actualmente disponibles pueden sustentar
las clases de inferencias que la ciencia de la cognición sugiere que
es importante buscar. En particular, ahora es posible caracterizar
el logro de los estudiantes en términos de múltiples aspectos de competencia,
y no en términos de un solo puntaje; hacer el seguimiento del progreso
de los estudiantes a lo largo del tiempo, en lugar de simplemente medir
el desempeño en algún momento particular; ocuparse de múltiples caminos
o métodos alternos del desempeño valorado; modelar, vigilar y mejorar
los juicios sobre la base de evaluaciones bien informadas; y modelar
el desempeño no solamente a nivel de los estudiantes sino también en
grupos, clases, escuelas y estados.
Sin embargo, muchos de los modelos y métodos más recientes no se
emplean ampliamente porque no son fáciles de entender o no se presentan
en formas accesibles para quienes no poseen una sólida formación técnica.
La tecnología ofrece la posibilidad de superar esta deficiencia. Por
ejemplo, la construcción de modelos estadísticos en ambientes de aprendizaje
basado en la tecnología para uso en las aulas, posibilita a los profesores
el emplear tareas más complejas, captar y revisar los desempeños de
los estudiantes, compartir ejemplos de desempeño competente y, en el
proceso, obtener información crítica acerca de la competencia de los
estudiantes.
Falta mucho trabajo y arduo, para centrar la construcción de modelos
psicométricos tanto en los rasgos críticos de los modelos de cognición
y aprendizaje, como en observaciones que revelen procesos cognitivos
significativos en un área particular de conocimiento. Para completar,
la tarea se ha hecho más difícil. Ahora se requiere un paso más: determinar
simultáneamente las inferencias que se deben hacer, las observaciones
que se necesitan, las tareas que las proveerán, y los modelos estadísticos
que, de la manera más eficiente, representarán los patrones necesarios.
Por consiguiente, disponer de una amplia gama de modelos no significa
que se ha resuelto el problema del modelo de medición. La más seria
barrera para el progreso la representa, quizá, la larga tradición de
dejar aislados en sus campos respectivos, a los científicos, educadores,
diseñadores de tareas y psicómetras.
IMPLICACIONES DE LOS NUEVOS FUNDAMENTOS PARA
EL DISEÑO DE EVALUACIONES
El diseño de evaluaciones de alta calidad, tanto para el aula
como masivas, es un proceso complejo que involucra numerosos componentes
que se caracterizan por ser reiterativos e interdependientes, más que
lineales y secuenciales. Una decisión de diseño que se tome en
una etapa posterior, puede afectar a una que ocurra más temprano en
el proceso. Como resultado, los productores de evaluaciones deben con
frecuencia repasar sus selecciones y refinar sus diseños.
Uno de los principales rasgos que distinguen entre los enfoques
actuales y el enfoque teórico propuesto por el comité, para el diseño
de evaluaciones, es el papel central de un modelo de cognición y aprendizaje,
como se ha destacado con anterioridad. Este modelo puede ser refinado
y muy elaborado o más burdo, según el propósito de la evaluación; pero
siempre debe basarse en estudios empíricos de aprendices en un área
de conocimiento. Lo ideal es que el modelo proporcione también una perspectiva
de desarrollo, en la que muestre formas típicas en que los aprendices
progresan hacia la competencia.
Otro rasgo esencial de un buen diseño de evaluación es un modelo
de interpretación que se ajuste al modelo de cognición y aprendizaje.
Así como las técnicas de interpretación refinadas que se empleen con
tareas de evaluación basadas en deficientes modelos de aprendizaje producirán
información limitada acerca de la competencia de los estudiantes; las
evaluaciones basadas en una comprensión contemporánea detallada de cómo
aprenden los estudiantes no arrojarán toda la información posible, si
las herramientas estadísticas disponibles para interpretar los datos
, o los datos mismos, no son suficientes para realizar la tarea. Las
observaciones, que incluyen tareas de evaluación junto con los criterios
para evaluar las respuestas de los estudiantes, deben diseñarse cuidadosamente
para producir información sobre el conocimiento y los procesos cognitivos
que el modelo de aprendizaje sugiere son de máxima importancia para
la competencia en el área. El modelo de interpretación debe incorporar
esta evidencia en los resultados, de una manera que sea consistente
con el modelo de aprendizaje.
La validación de [la idea de] que las tareas ponen al descubierto
procesos cognitivos y saberes pertinentes, con frecuencia ausentes en
el desarrollo de la evaluación, es otro aspecto esencial del esfuerzo
de desarrollo. Para analizar los procesos mentales de los estudiantes
examinados durante la ejecución de las tareas, pueden emplearse algunas
estrategias como: comenzar con hipótesis acerca de las exigencias cognitivas
de una tarea; aplicar una variedad de técnicas de investigación tales
como entrevistas, hacer que los estudiantes piensen en voz alta cuando
están resolviendo problemas, y analizar los errores. Adelantar tales
análisis en el comienzo del proceso de elaboración de la evaluación
puede contribuir a que las evaluaciones, en efecto, sí midan lo que
intentan medir.
Las descripciones precisas del aprendizaje en el área de conocimiento
son claves para poder comunicar efectivamente acerca de la naturaleza
del desempeño [esperado] de los estudiantes. Aunque el informe de
los resultados se produce al final de un ciclo de evaluación, las evaluaciones
deben diseñarse desde el principio, para asegurarse de que el reporte
podrá incluir los tipos de información deseados. A los educadores,
estudiantes y público en general, deben mostrárseles y hacérseles tan
reconocibles como sea posible las formas en que la gente aprende la
materia de estudio, al igual que los diferentes tipos o niveles de competencia.
La justicia es un aspecto clave en la evaluación educativa. Una
manera de abordar la justicia en la evaluación es tomar en cuenta las
historias de instrucción de los examinados -o las oportunidades para
aprender el material sobre el que se examinan- cuando se diseñan evaluaciones
e interpretan las respuestas de los estudiantes. Se han ensayado
maneras de hacer estas inferencias condicionales, que, aunque principalmente
aplicadas en pequeña escala, prometen ser de utilidad para atacar los
persistentes problemas de equidad en las pruebas. Ya existen algunos
ejemplos de evaluaciones que se aproximan a los rasgos mencionados antes.
Ellos ilustran claramente la nueva visión teórica acerca de la evaluación,
que propugna el comité; y sugieren principios para el diseño de nuevas
evaluaciones que sean más útiles para las metas de aprendizaje establecidas.
LA EVALUACIÓN EN LA PRÁCTICA
El trabajo del comité se orientó con estas premisas: (1) de cada situación
de evaluación, algo importante debe aprenderse; y (2) la información
obtenida debe, en últimas, ayudar a mejorar el aprendizaje. El poder
de la evaluación en el aula radica en sus conexiones íntimas con la
instrucción y con el conocimiento que los profesores tienen de las historias
de instrucción de sus estudiantes. Las evaluaciones masivas y estandarizadas
pueden dar información a través del tiempo y el espacio, pero restringen
el contenido y la oportunidad del mensaje hasta el punto en que con
frecuencia tienen una utilidad limitada para el aula. Entonces,
el contraste entre las evaluaciones en el aula y las masivas surge de
que se usan para propósitos diferentes y en contextos diferentes.
Ciertas concesiones de parte y parte son un aspecto ineludible del diseño
de las evaluaciones.
Los estudiantes aprenderán más si la instrucción y la evaluación están
integralmente relacionadas. Para maximizar el aprendizaje en el
aula, es de vital importancia proporcionarles a los estudiantes información
acerca de características particulares de su trabajo y acerca de lo
que ellos pueden hacer para mejorar. Es en el contexto de la evaluación
en el aula donde las teorías de la cognición y del aprendizaje pueden
ser de especial utilidad, al proporcionar ilustración sobre la comprensión
de los estudiantes, en los estadios que median en su recorrido desde
novicio hasta actor competente en un área de conocimiento.
Los hallazgos de la investigación en cognición no siempre pueden
transferirse directa o fácilmente a la práctica del aula. Son más
efectivos los programas que interpretan los hallazgos de la investigación
en cognición, en formas útiles para los profesores. Los docentes necesitan
entrenamiento teórico, tanto como práctico y herramientas de evaluación,
para poder aplicar eficazmente la evaluación formativa en sus aulas.
Las evaluaciones masivas están bastante alejadas de la instrucción,
pero aun así pueden ser de utilidad para el aprendizaje si se diseñan
bien y se utilizan adecuadamente. De tales evaluaciones podrían hacerse
inferencias más válidas y útiles si, durante el proceso de diseño, se
aplicaran los principios que se plantean en este informe. Las evaluaciones
masivas no solo sirven como un medio para reportar acerca de los logros
de los estudiantes, sino que también reflejan aspectos de la competencia
académica que las sociedades estiman dignas de reconocimiento y recompensa.
Entonces, las evaluaciones masivas pueden proporcionar objetivos
que vale la pena que profesores y estudiantes busquen alcanzar.
No es deseable enseñar directamente para resolver los puntos de una
prueba. En cambio, enseñar a la luz de la teoría de la cognición y del
aprendizaje que subyace a una evaluación puede orientar positivamente
la instrucción.
Para alcanzar beneficios reales de la fusión de la teoría de la cognición
y de la medición en la evaluación masiva, será necesario diseñar maneras
de cubrir una amplia gama de competencias, y obtener información sustancial
acerca del entendimiento de los estudiantes. En realidad, para sacar
todo el partido de los fundamentos que se describen en este informe,
se requerirán cambios sustanciales en la manera en que se aborda la
evaluación masiva, a la par que distender algunas de las restricciones
que actualmente orientan a las prácticas de evaluación masiva. Existen
alternativas que se pueden pedir para las pruebas censales. Si se necesitan
puntajes individuales de los estudiantes, pueden ampliarse las muestras
del área de conocimiento, extrayendo evidencia del desempeño de los
estudiantes en trabajos de aula producidos durante el proceso de instrucción.
Si el propósito primordial de la valoración es la evaluación del programa,
puede distenderse la restricción de tener que producir puntajes confiables
de estudiantes específicos; en este caso, puede ser útil un muestreo
de la población.
Para que la evaluación en el aula o la masiva sean efectivas, los
estudiantes deben entender y compartir las metas de aprendizaje.
Los estudiantes aprenden más cuando entienden (y hasta participan en
elaborar) los criterios con los que se va a evaluar su trabajo, y cuando
se involucran en la evaluación de sus compañeros o de ellos mismos,
aplicando esos criterios. Estas prácticas desarrollan las habilidades
metacognitivas de los estudiantes, que, como ya se recalcó anteriormente,
son necesarias para el aprendizaje efectivo.
El ambiente actual de la evaluación educativa en los Estados Unidos
les da un valor y una credibilidad mucho mayores a las evaluaciones
masivas externas de los individuos y programas que a la evaluación en
el aula diseñada para ayudar al aprendizaje. La inversión en dinero,
tiempo de instrucción, investigación y desarrollo de las pruebas masivas
supera de lejos a la de la evaluación efectiva en el aula. Más inversión
en investigación, desarrollo y entrenamiento debe trasladarse al aula,
donde ocurren la enseñanza y el aprendizaje.
Una visión para el futuro es que las evaluaciones en todos los
niveles ? desde el aula hasta las estatales - operarán juntas en un
sistema comprensivo, coherente y continuo. En un sistema así, las
evaluaciones proporcionarán una variedad de evidencia para apoyar la
toma de decisiones. La evaluación en todos los niveles estaría ligada
al mismo modelo que subyace el aprendizaje de los estudiantes y daría
indicios del crecimiento de éstos a lo largo del tiempo.
TECNOLOGÍAS DE INFORMACIÓN (TICs): OPORTUNIDADES
PARA EL AVANCE DE LA EVALUACIÓN EDUCATIVA
Las tecnologías de la información están ayudando a eliminar algunas
de las restricciones que han limitado la práctica de la evaluación.
Las tareas de evaluación ya no tienen que restringirse a formatos de
lápiz y papel; y la carga de la evaluación en el aula ya no tiene que
recaer sobre el profesor. Al mismo tiempo, la tecnología en sí y
por sí no mejorará la evaluación educativa. Los métodos mejorados
de evaluación requieren de un proceso de diseño que conecte los tres
elementos del triángulo de evaluación. Así se asegura que la teoría
de la cognición, las observaciones y el proceso de interpretación operen
juntos como soporte de las inferencias que se intentan realizar. Por
fortuna, existen muchos ejemplos de herramientas y aplicaciones de la
tecnología que fortalecen los nexos entre cognición, observación e interpretación.
Algunas de las aplicaciones más interesantes de la tecnología amplían
la naturaleza de los problemas que pueden presentarse, y los saberes
y procesos cognitivos que pueden evaluarse. Al enriquecer los ambientes
de las tareas con el uso de los multimedios, de la interacción y del
control de la reacción a la presentación de estímulos, es posible evaluar
una gama de competencias cognitivas mayor que la que hasta ahora ha
sido posible evaluar. Entre las nuevas capacidades que la tecnología
posibilita se incluyen la evaluación directa de las destrezas de solución
de problemas, hacer visible las secuencias de las acciones ejecutadas
por los aprendices en la solución de problemas, y el modelado y la simulación
de tareas de razonamiento complejo. La tecnología posibilita, igualmente,
la recolección de datos acerca de la organización de conceptos y otros
aspectos de las estructuras del saber de los estudiantes, así como las
representaciones de su participación en discusiones y proyectos de grupo.
Una de las contribuciones significativas de la tecnología ha sido
en el diseño de sistemas para realizar, en el aula, refinadas prácticas
de evaluación formativa. Se han desarrollado sistemas basados en
la tecnología para apoyar la instrucción personalizada. Esto, mediante
la obtención de rasgos claves de las respuestas de los aprendices, el
análisis de los patrones de razonamiento correcto e incorrecto, y el
aporte de información retrospectiva rápida tanto al profesor como al
estudiante.
Uno de los mayores cambios en la educación ha resultado de la influencia
de la tecnología en qué se enseña y cómo se enseña. Las escuelas están
haciendo más énfasis en la enseñanza de contenidos críticos con mayor
profundidad. Entre los ejemplos se cuenta la enseñanza de habilidades
de pensamiento y razonamiento avanzados en una disciplina, a través
de proyectos mediados por la tecnología y que requieren investigación
a largo plazo. Tales proyectos con frecuencia integran contenidos y
aprendizaje interdisciplinarios, y a la vez hacen una poderosa integración
de la evaluación y el currículo.
Una de las posibilidades para el futuro surge del proyectado crecimiento,
en todas las áreas curriculares, de la evaluación basada en la tecnología
e incorporada en escenarios educativos. La mayor disponibilidad
de tales sistemas posibilitaría adelantar diseños equilibrados que representen
un sistema de evaluación más coordinado y coherente. La información
obtenida a partir de tales evaluaciones talvez podría usarse para propósitos
múltiples, entre los que está la función de intervención asociada con
muchas evaluaciones externas existentes.
Finalmente, la tecnología parece muy prometedora para fortalecer
la evaluación educativa en muchos niveles de la práctica. Pero su uso
para este propósito también despierta interrogantes sobre utilidad,
sentido práctico, costo, equidad y privacidad. A estos problemas
habrá que hacerles frente a medida que las aplicaciones de la tecnología
en la educación y la evaluación continúan expandiéndose, evolucionando
y convergiendo.
RECOMENDACIONES PARA POLÍTICAS Y PRÁCTICA
Como en grupos anteriores a este, el comité reconoce que el puente
entre la investigación y la práctica es difícil de construir y que la
investigación y la práctica se deben seguir desarrollando e intercomunicando.
Es poco probable que la claridad ganada con el conocimiento nuevo o
actualizado sobre la cognición, el aprendizaje y la medición sea suficiente
por si misma para generar transformaciones en la evaluación como las
descritas en este reporte. La investigación y la práctica necesitan
conectarse más directamente mediante la construcción de una base de
conocimiento acumulativa que sirva ambos intereses. En el contexto de
este estudio, esa base de conocimiento se enfocará en el desarrollo
y utilización de la evaluación basada en la teoría. Además, es esencial
reconocer que la investigación tiene un impacto indirecto en la práctica
ya que influencia la base de conocimiento existente en cuatro áreas
mediadoras importantes: los materiales de instrucción; la formación
y el desarrollo profesional de los docentes; las políticas educativas
y; la opinión pública y el cubrimiento de los medios. Si se influencia
cada una de ellas, y se expande la base de conocimiento a los principios
y prácticas de la evaluación efectiva, se puede cambiar la práctica
educativa. Y a su vez, el estudio de los cambios en la práctica, puede
lograr un mayor desarrollo en la base de conocimiento.
Las siguientes recomendaciones se pueden constituir en su conjunto,
en las propuestas de una agenda de investigación y desarrollo con el
objeto de expandir la base de conocimiento en la integración de la cognición
y la medición. E incluir, las implicaciones de esta base de conocimiento
para cada una de las cuatro áreas mediadoras que influencian directamente
la práctica educativa. Antes de continuar queremos dejar plasmadas dos
propuestas de la forma en que debe continuar el trabajo en el futuro:
El comité es partidario
de que se incremente y sostenga la colaboración entre las diferentes
disciplinas en cuestiones teóricas y prácticas de la evaluación.
Este precepto se debe aplicar no solo a la colaboración entre investigadores
en las ciencias cognitivas y de medición, sino también a la colaboración
de estos grupos con los docentes, los especialistas en desarrollo
curricular y los encargados de desarrollar evaluaciones.
El comité hace un llamado
urgente a las personas y a las comunidades de investigadores, práctica
y políticas, para que tengan en cuenta el esquema conceptual y el
lenguaje que se ha usado en este reporte y lo utilicen como guía para
estimular pensamientos futuros y discusiones sobre los temas principales
asociados con el uso productivo de la evaluación en la educación.
El triángulo de la evaluación ofrece un marco conceptual sobre el
pensamiento basado en los principios de los supuestos y las bases
que subyacen en una evaluación.
PRIMERA RECOMENDACIÓN:
Los desarrolladores de instrumentos de
evaluación que van a ser utilizados tanto en el aula de clase cómo en
forma masiva, deben prestar atención muy especial a los tres elementos
del triángulo de evaluación (cognición, observación e interpretación)
y a que estén coordinados.
Todos estos elementos deben tener como base el conocimiento que se tiene
actualmente de cómo aprenden los estudiantes [1] y cuál es la mejor
manera de medir ese aprendizaje. Antes de hacer uso de uso las evaluaciones,
se debe dedicar tiempo y esfuerzo considerables al diseño guiado por
una teoría y al proceso de validación.
SEGUNDA RECOMENDACIÓN:
Los desarrolladores de Currículos educativos
y de evaluaciones para el aula de clase, deben crear herramientas que
les permitan a los maestros implementar prácticas de instrucción y de
evaluación de alta calidad, consistentes con la comprensión moderna
de como aprenden los estudiantes [1] y como puede medirse ese aprendizaje.
Evaluaciones y materiales instructivos de soporte deben interpretar
los hallazgos hechos por las investigaciones en el área cognitiva de
maneras que sean útiles para los maestros. Es urgente que los desarrolladores
aprovechen las oportunidades que ofrece la tecnología para valorar en
detalle lo que los estudiantes están aprendiendo, con la frecuencia
adecuada y de maneras que estén íntimamente integradas a al instrucción.
TERCERA RECOMENDACIÓN:
Las evaluaciones masivas deben contener un amplio rango tanto
de modalidades de comprensión como de competencias que se destacan en
la investigación como aspectos importantes del aprendizaje del estudiante.
Una variedad de ejemplos de matrices, incluidas en el currículo y otras
aproximaciones a la evaluación, deben utilizarse para cubrir el amplio
espectro de las competencias cognitivas que constituyen las metas de
aprendizaje en un dominio específico del currículo. Las herramientas
de evaluación masiva y el material de soporte para la instrucción deben
desarrollarse de manera que las metas de aprendizaje y los desempeños
importantes se compartan con claridad entre docentes, estudiantes y
otros interesados, a lo largo del camino que conduce a la competencia.
El conocimiento y las habilidades que se van a evaluar así como los
criterios para juzgar el desempeño deseado, deben especificarse claramente
y estar disponibles para todos los potenciales evaluados y las otras
personas que tengan que ver con el proceso. Las personas que desarrollan
evaluaciones deben buscar nuevas formas de reportar los resultados de
estas que especifiquen las diferencias importantes de desempeño en los
distintos niveles de competencia de maneras que sean claras para los
diferentes usuarios incluyendo educadores, padres y estudiantes.
CUARTA RECOMENDACIÓN:
Instrucción en como aprenden los estudiantes
[1] y cómo puede ser evaluado el conocimiento [2] debe ser un componente
muy importante en los programas de desarrollo y práctica profesional.
Este entrenamiento debe estar ligado a experiencias reales en el salón
de clase que tengan que ver con la evaluación e interpretación del desarrollo
de la competencia en los estudiantes. Para asegurarse de que eso ocurra,
los estándares nacionales para la acreditación de programas de licenciatura
en educación deben incluir requerimientos específicos que se enfoquen
en la integración adecuada del conocimiento y la evaluación en las experiencias
educativas de los maestros.
QUINTA RECOMENDACIÓN:
Es urgente que las personas encargadas
de elaborar las políticas reconozcan las limitaciones existentes en
las evaluaciones actuales para que apoyen sistemas nuevos que tengan
múltiples formas de evaluar. Esto va a mejorar su habilidad para tomar
decisiones respecto a programas educativos y destinación de recursos.
Decisiones importantes que conciernen a personas no deben tomarse en
base al resultado de un solo examen o prueba. En cambio las personas
encargadas de elaborar las políticas deben invertir en el desarrollo
de sistemas de evaluación que utilicen una multitud de medidas para
determinar el desempeño del estudiante, especialmente cuando dependen
de esos resultados, intereses importantes. La evaluación tanto en el
aula de clase y como masiva debe partir de una base de conocimiento
compartido sobre la naturaleza del aprendizaje. Las personas encargadas
de las políticas deben promover también el desarrollo de sistemas de
evaluación que midan el aumento den progreso tanto de los estudiantes
como del sistema educativo en el transcurso del tiempo y deben apoyar
el análisis en los distintos niveles para establecer las influencias
responsables de estos cambios.
SEXTA RECOMENDACIÓN:
El balance entre las exigencias y los
recursos debe desplazarse del énfasis dado a las formas externas de
evaluación, hacia un énfasis incremental en la evaluación formativa
en el aula diseñada para ayudar el aprendizaje.
SÉPTIMA RECOMENDACIÓN:
Programas que suministren información
al público sobre el papel que juega la evaluación en mejorar el aprendizaje
y sobre las aproximaciones contemporáneas a ella, se deben desarrollar
con ayuda de los medios.
Se hace necesario realizar esfuerzos para promover el entendimiento
del público acerca de los principios básicos de la interpretación y
uso adecuado de las pruebas (exámenes).
NOTAS DEL EDITOR:
[1] Cómo Aprende la Gente
(How People Learn): Libro publicado por la editorial de la Academia
Nacional de Ciencias de Estados Unidos que examina los últimos
descubrimientos científicos sobre el significado de saber; desde
los procesos neuronales presentes durante el aprendizaje, hasta la influencia
que tiene la cultura en lo que la gente percibe y asimila. Analiza las
implicaciones que estos hallazgos tienen respecto de lo que enseñamos,
cómo lo hacemos y cómo evaluamos lo aprendido. EDUTEKA
tradujo al español el primer capítulo de este libro: http://www.eduteka.org/ComoAprendeLaGente.php3
[2] Ver el artículo “La Valoración
Auténtica”, escrito por Daniel Callison, director de la
Biblioteca de la Escuela de Medios de la Universidad de Indiana, quien
afirma que la evaluación debe tener en cuenta múltiples
formas de desempeño de los estudiantes. Eduteka, Agosto 24 de
2002, http://www.eduteka.org/profeinvitad.php3?ProfInvID=0013
CRÉDITOS:
Traducción realizada por EDUTEKA del Resumen Ejecutivo del libro
"Knowing What Students Know: The Science and Design of Educational
Assessment (2003)" Saber qué saben los Estudiantes: La Ciencia
y el Diseño de la Evaluación Educativa. Publicado por
la Editorial de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.
http://books.nap.edu/catalog/10019.html
Traductor: Tito Nelson Oviedo A.
Fecha de publicación en EDUTEKA:
Febrero 07 de 2004.
Fecha de última actualización: Febrero 07 de 2004.
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Tres ejemplos de actividades prácticas con diagramas Causa-Efecto (para Lenguaje, Ciencias Sociales y Ciencias Naturales), que los docentes pueden utilizar en el aula de clase para que mediante su construcción los estudiantes mejoren sus aprendizajes en estas áreas.