EL IMPERATIVO DE LA CALIDAD
Informe 2005 de la UNESCO sobre seguimiento
de La Educación para Todos (ETP) en el Mundo
Para comenzar el año, la UNESCO ha publicado
sobre el tema de Educación un Informe completo, actualizado, valioso
y pertinente que está dirigido a docentes, directivos escolares y encargados
de establecer las políticas educativas. Se centra el documento en la
imperiosa necesidad de mejorar la calidad de la educación que se imparte
a los estudiantes y se advierten los peligros de enfocar todos los esfuerzos
de los gobiernos, únicamente, en aumentar la cobertura escolar. Establece
las diferencias entre estas dos variables y dice claramente "No se podrá
lograr educación para todos sin mejorar la calidad". Además, agrega
que en muchos países se sigue presentando una diferencia considerable
entre los estudiantes que terminan la Básica Primaria (1° a 5° grados)
y el número de estos que realmente adquirieron un mínimo de competencias
cognitivas.
Cuando se refiere a los beneficios que la
educación de calidad produce para la sociedad resalta la contribución
que esta hace en: el aumento de los ingresos de las personas a lo largo
de su vida, el desarrollo económico más vigoroso que genera en el país
al que pertenecen esos individuos y las mejores decisiones que estos
pueden tomar en cuestiones que afectan su bienestar. Entre estas se
encuentran los cuidados en salud (ej: contagio con el HIV), la procreación
en edades tempranas y sus consecuencias y, la participación activa,
crítica e informada en la vida política de su país.
Lo anterior puede resumirse en que si bien
la educación es un derecho para todas las personas lo que verdaderamente
transforma a un país y su economía es la calidad de la educación.
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EL IMPERATIVO DE LA CALIDAD
ÍNDICE
Capítulo 1: Entender
qué es la calidad de la educación
Capítulo 2: La importancia de la calidad, enseñanzas de
los trabajos de investigación
Capítulo 3: Evaluación de los progresos hacia los objetivos
de la EPT
Capítulo 4: Políticas para mejorar la calidad
Capítulo 5: Cumplir nuestros compromisos internacionales
Capítulo 6: Hacia la Educación para Todos (EPT), el imperativo
de la calidad
A continuación presentamos
un compendio de los temas principales que se encuentra al inicio del
documento
¿Cuánto ha progresado
el mundo
hacia la consecución de los seis objetivos
de la Educación para Todos?
Objetivo 1: Atención y educación
de la primera infancia (AEPI). Los progresos realizados hacia
la ampliación del acceso han sido lentos, y los niños
de medios sociales desfavorecidos son los que más corren el riesgo
de ser excluidos de la AEPI. Por término medio, un niño
nacido en África sólo puede esperar 0,3 año de
escolaridad en preprimaria, en comparación con 1,6 año
en América Latina y el Caribe y 2,3 años en América
del Norte y Europa Occidental. En muchos países en desarrollo,
el personal de los programas de AEPI está integrado por docentes
poco cualificados.
Objetivo 2: Enseñanza Primaria Universal
(EPU). El número de niños sin escolarizar disminuye:
de 106,9 millones en 1998 pasó 103,5 millones en 2001. Aunque
en el último decenio se ha logrado globalmente escolarizar a
más niños, el ritmo de avance es demasiado lento para
lograr la EPU de aquí al año 2015. Sobre la base de las
tendencias precedentes, la tasa neta de escolarización mundial
tendría que ser del 85% en 2005 y del 87% en 2015. La terminación
de los estudios de enseñanza primaria sigue constituyendo un
motivo de preocupación considerable, ya que las escolarizaciones
tardías son muy corrientes, las tasas de supervivencia en el
5º grado de primaria son bajas (menos del 75% en 30 de los 91 países
sobre los que se dispone de datos) y las repeticiones de curso son frecuentes.
Objetivo 3: Aprendizaje de jóvenes
y adultos. Los esfuerzos para elevar el nivel de competencias
de los jóvenes y adultos son marginales en los pocos países
en desarrollo que han efectuado evaluaciones de estos programas. Los
progresos realizados a escala mundial son difíciles de evaluar.
Objetivo 4: Alfabetización.
En 2002 había en el mundo unos 800 millones de adultos analfabetos
[1]. Un 70% de ellos vivía en nueve países pertenecientes
en su mayoría a la región del África Subsahariana
y a la del Asia Meridional y Occidental. Entre esos países figuran
India, China, Bangladesh y Pakistán.
Objetivo 5: Igualdad entre los sexos.
Aunque muchos países del mundo hayan realizado progresos importantes
hacia la paridad entre los sexos en la enseñanza primaria y secundaria
en el último decenio, siguen subsistiendo disparidades muy importantes,
especialmente en los Estados Árabes, África Subsahariana
y Asia Meridional y Occidental. En 2001, las niñas representaban
un 57% del total de los niños del mundo sin escolarizar, a pesar
de tener la edad oficial para cursar la enseñanza primaria. En
los Estados Árabes y Asia Meridional y Occidental la proporción
era aún mayor: 60%. En 71 de los 175 países sobre los
que se poseen datos, la presencia de las niñas en las aulas de
primaria sigue siendo inferior a la de los varones (índice de
paridad entre los sexos inferior a 0,97). Las disparidades entre los
sexos son más acusadas todavía en la enseñanza
secundaria y superior. En efecto, entre los 83 países en desarrollo
sobre los que se dispone de datos, la mitad han logrado la paridad entre
los sexos en la enseñanza primaria, mientras que en la enseñanza
secundaria menos de una quinta parte de ellos ha conseguido alcanzarla
y en la enseñanza superior solamente cuatro. Además, casi
dos tercios de los adultos analfabetos del mundo (64%) son mujeres.
Objetivo 6: Calidad. Los países
que más distan de alcanzar los objetivos 1 a 5 son los que se
hallan también más lejos del objetivo 6. Varios indicadores
suministran datos sobre los aspectos de la calidad. En los países
ricos donde ya se han alcanzado los objetivos de l’EPT, el gasto
público en educación representa una porción más
alta del PIB que en los países pobres, donde es necesario ampliar
y mejorar la cobertura de sus sistemas educativos insuficientemente
financiados. Sin embargo, en el transcurso del último decenio
el gasto en educación aumentó en muchos países
en desarrollo de Asia Oriental y el Pacífico y de América
Latina y
el Caribe. El número de alumnos por docente sigue siendo más
alto de lo que cabría desear en muchos países del África
Subsahariana (promedio regional: 44/1) y del Asia Meridional y Occidental
(promedio regional: 40/1).
Además, en muchos países de bajos ingresos los docentes
no cumplen con las normas mínimas establecidas para ejercer la
docencia, y muchos son incapaces de dominar la totalidad del plan de
estudios. Por otra parte, la
pandemia del VIH/SIDA hace peligrar la oferta de una educación
de calidad y contribuye considerablemente al absentismo de los docentes.
Los datos suministrados por las puntuaciones obtenidas en los tests
nacionales
e internacionales ponen de manifiesto que en la mayoría de las
regiones en desarrollo el aprovechamiento escolar es insuficiente.
EL ÍNDICE DE DESARROLLO DE LA EDUCACIÓN
PARA TODOS (IDE)
El Índice de Desarrollo de la Educación
para Todos (IDE) permite determinar en qué medida los
países están alcanzando cuatro de los seis objetivos de
l’EPT: enseñanza primaria universal, paridad entre los
sexos, alfabetización y calidad. Varios países –incluidos
algunos de los más pobres– han mejorado manifiestamente
sus niveles de consecución de la EPT en el periodo 1998-2001.
Eso prueba que la pobreza no es un obstáculo insuperable para
realizar progresos rápidos hacia el logro de la EPT. En cambio,
sigue existiendo un déficit educativo masivo en el África
Subsahariana, los Estados Árabes y Asia Meridional y Occidental.
Una mejor calidad
El desafío: No se podrá
lograr la educación para todos sin mejorar la calidad. En muchas
regiones del mundo se sigue dando una diferencia considerable entre
el número de alumnos que terminan sus estudios de primaria y
la porción de ellos que han logrado llegar a dominar un mínimo
de competencias cognitivas. Las políticas encaminadas a acercarse
a una tasa neta de escolarización del 100% deben velar a la vez
por que las condiciones y posibilidades de aprendizaje sean decorosas.
Beneficios: Una educación
de calidad contribuye a aumentar los ingresos de los individuos a lo
largo de toda su vida, propicia un desarrollo económico más
vigoroso de un país y permite que las personas efectúen
opciones con mayor conocimiento de causa en cuestiones que revisten
importancia para su bienestar, por ejemplo en materia de procreación.
Una buena educación también reduce los riesgos de contaminación
por el VIH/SIDA. En efecto, los trabajos de investigación han
demostrado que los conocimientos adquiridos en la educación básica
constituyen el factor de protección más importante de
los adolescentes contra la infección. Todos estos beneficios
de la educación están estrechamente vinculados al nivel
de educación alcanzado por los educandos.
La definición de la calidad:
Dos principios caracterizan la mayoría de las tentativas de definición
de lo que es una educación de calidad: el primero considera que
el desarrollo cognitivo del educando es el objetivo explícito
más importante de todo sistema educativo y, por consiguiente,
su éxito en este ámbito constituye un indicador de la
calidad de la educación que ha recibido; el segundo hace hincapié
en el papel que desempeña la educación en la promoción
de las actitudes y los valores relacionados con una buena conducta cívica,
así como en la creación de condiciones propicias para
el desarrollo afectivo y creativo del educando. Como el logro de estos
últimos objetivos no se puede evaluar fácilmente, es difícil
efectuar comparaciones entre países a este respecto.
Duración de la escolaridad:
Una educación de mejor calidad aumenta la esperanza de vida escolar,
pero las posibilidades de los educandos son muy desiguales en función
de la región del mundo en que viven. El promedio de duración
de la escolaridad en el conjunto de los países del mundo es de
9,2 años, pero un niño de Europa Occidental o las Américas
tiene la perspectiva de permanecer escolarizado entre cinco y seis años
más que un niño del África Subsahariana. Los habitantes
de los países con mayores niveles de esperanza de vida escolar
tienen la perspectiva de frecuentar la escuela durante un lapso de tiempo
cinco veces superior al de los habitantes de países donde esos
niveles son más bajos.
Resultados en los tests: Los tests
internacionales sobre el aprovechamiento escolar ponen de manifiesto
que la condición socioeconómica de los alumnos influye
siempre en los resultados escolares. Es necesario que las políticas
educativas y económicas traten de reducir las desigualdades iniciales
y recurrentes que se dan entre los educandos en el plano social y económico.
Integración: Están
condenados al fracaso los modelos de reforma educativa que se caracterizan
por su uniformidad y no tienen en cuenta las múltiples desventajas
que deben afrontar muchos educandos. Se deberían respaldar más
los planteamientos educativos concebidos para apoyar a los que viven
con el VIH/SIDA, afrontan situaciones de emergencia, padecen discapacidades
o son víctimas de la explotación del trabajo infantil.
Recursos: En los países
de bajos ingresos, el incremento del gasto para suministrar más
libros de texto, reducir la proporción de alumnos por maestro,
perfeccionar la formación de los docentes y mejorar las instalaciones
escolares tiene una repercusión positiva en la adquisición
de conocimientos por parte de los alumnos. La correlación entre
esas medidas y la mejora del aprovechamiento escolar es más estrecha
que en los países ricos, donde las normas en esos ámbitos
son mucho más elevadas. Es posible mejorar la calidad de la educación
sin incurrir en gastos excesivos, lo cual quiere decir que incluso las
naciones más pobres pueden efectuar esa mejora. En los países
con tasas de repetición de curso muy altas se pueden autofinanciar
en parte algunas leves mejoras de la calidad, disminuyendo el tiempo
que los alumnos necesitan para terminar el ciclo de enseñanza.
Coordinación: Puede contribuir
a mejorar la calidad de la educación el establecimiento de relaciones
más estrechas entre los distintos servicios gubernamentales encargados
de la atención y educación de la primera infancia, de
la alfabetización y de la salud. Las reformas sociales importantes
relativas a la igualdad entre los sexos pueden mejorar directamente
la calidad de la educación.
Mensajes principales
Un mejor aprendizaje: Hay un sólido
conjunto de datos que proporciona indicaciones sobre los factores que
hacen que las escuelas sean eficaces. Esos datos apuntan sobre todo
a destacar la importancia de la dinámica del proceso de enseñanza
y aprendizaje, es decir la manera en que se produce la interacción
entre alumnos y maestros en las aulas y la forma en que todos ellos
sacan el mejor partido de los materiales pedagógicos. Las políticas
destinadas a mejorar el aprendizaje deben
centrarse en los siguientes aspectos:
CRÉDITOS:
Resumen del informe de seguimiento de la Educación Para Todos
(EPT) en el mundo, Organización de las Naciones Unidas para la
Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), 2004.
http://portal.unesco.org/es/ev.php
[1] El Instituto de Estadística de la UNESCO
ha efectuado una nueva estimación del número de analfabetos,
basándose en las últimas revisiones de datos. El resultado
es considerablemente inferior a la cifra de 862 millones de analfabetos
suministrada en el Informe de Seguimiento de la EPT en el Mundo 2003/4.
Esto se debe a diversos factores, en particular la publicación
de datos sobre alfabetización procedentes de encuestas y censos
recientes efectuados en una serie de países. El censo realizado
en China en el año 2000 arroja, por ejemplo, una disminución
del número de analfabetos adultos superior a 50 millones.
[2] El valor del IDE oscila entre 0 y 1.
Cuanto más se aproxima un país al valor máximo
del IDE, tanto más cerca se halla del cumplimiento de sus objetivos
y tanto mayores son sus logros en la realización de la EPT.
Publicación de este documento en EDUTEKA: Febrero 5 de 2005.
Última modificación de este documento: Febrero 5 de 2005.