Mejores prácticas para enseñar Ciencias Sociales

Resumen de investigaciones y reportes recientes sobre las mejores prácticas para la enseñanza de las Ciencias Sociales. Steven Zemelman, Harvey Daniels y Arthur Hyde se ocupan de estas en el libro “Mejores Prácticas: Nuevos estándares para la enseñanza y el aprendizaje”. EDUTEKA pone a su disposición, con esta traducción, esta serie de recomendaciones útiles y fáciles de llevar a la práctica.

Autor: Steven Zemelman, Harvey Daniels y Arthur Hyde | Publicado: 2005-05-28

Etiquetas: estandares ciencias_sociales


MEJORES PRÁCTICAS
Nuevos Estándares para la Enseñanza y el Aprendizaje

Nota del Editor: Por encontrar el libro “Best Practice: New Standards for Teaching and Learning in America's Schools” (Heineman, 1998) pertinente y bien enfocado, EDUTEKA tradujo algunos apartes del capítulo sexto (Mejores Prácticas en Ciencias Sociales). Este libro, escrito por Steven Zemelman, Harvey Daniels y Arthur Hyde, describe comprehensivamente la enseñanza de avanzada en seis áreas: lectura, escritura, matemáticas, ciencias, estudios sociales y arte.

EDUTEKA recomienda ampliamente este libro, el cual se puede comprar por Internet directamente del editor: http://www.heinemann.com/shared/products/E00091.asp

Las ‘Mejores Prácticas', concepto establecido por las profesiones médicas, se utilizan para describir el trabajo sólido, respetable y actualizado que se realiza en un campo. Si un profesional sigue los estándares de ‘mejores prácticas' quiere decir que es consciente de las últimas investigaciones y permanentemente ofrece a sus “clientes” todos los beneficios que se derivan de los conocimientos, tecnologías y procedimientos más recientes.

Se ha dicho durante mucho tiempo que la educación como campo no ha cambiado mucho; esto es, no ha evolucionado como sí lo han hecho la mayoría de los otros campos. Pero aún si eso no fuera verdad, si los educadores son personas que toman en serio las ideas, que creen en la investigación, y que creen en la posibilidad del progreso humano, entonces nuestro lenguaje profesional debe promover y respetar las prácticas de avanzada que están jalonando el progreso en éste campo. Por eso los autores resolvieron utilizar el término “Mejores Prácticas” y el significado que conllevan como emblema de la enseñanza seria, reflexiva, informada, responsable y actualizada.

Aunque el libro se ocupa básicamente de hechos reales, plasma abiertamente la visión de los autores: “creemos, e intentamos probar, que los principios progresistas en educación pueden y deben ser los que gobiernen la práctica en las aulas de clase que ofrece la esperanza de generar la reforma más profunda y duradera que haya tenido lugar en el sistema escolar”.

Resaltaron los autores que los proyectos para establecer estándares de lo que entraña cada una de las materias del currículo les ayudó a ver a los estudiantes como personas capaces y valiosas. Además, se evidenció un concepto subyacente entre las distintas materias: mucha de la enseñanza tradicional es poco efectiva y debe revisarse. También resaltaron algunos métodos específicos alternativos que ayudan a los estudiantes a aprender más, alcanzar más, y desarrollar los hábitos de trabajo necesarios para desempeñarse con éxito en el complejo mundo que van a heredar. Sobre todo consideran ellos, han vuelto a dar a la profesión de maestro el lugar de honor y respeto que merece el trabajo más importante de nuestra sociedad, cuidar y desarrollar la juventud.

Las recomendaciones de mejores prácticas para enseñar Ciencias Sociales, expuestas en este documento, reflejan las ideas y los argumentos de los reportes recientes más visionarios.

RECOMENDACIONES DE MEJORES PRÁCTICAS
PARA ENSEÑAR CIENCIAS SOCIALES

Los estudiantes de Ciencias Sociales con regularidad necesitan oportunidades para investigar temas en profundidad. Cubrir “todo” el material del área de Ciencias Sociales inevitablemente trae como resultado una enseñanza superficial y poco comprometedora; es como pintar un muro –cubriendo muchos metros con una capa muy delgada. Lo curioso es que todo el mundo reconoce que el verdadero aprendizaje implica comprender a profundidad las complejidades de la existencia humana. Los Estándares Nacionales para Historia (de los Estados Unidos) enfatizan el uso de más de una fuente de libros de historia, libros de texto, variedad de documentos históricos y otros medios que representan voces alternas de los hechos, relatos e interpretaciones o perspectivas del pasado. En los Estándares para Ciencias Sociales de Expectativas para la Excelencia, se resalta: -La enseñanza debe acentuar el desarrollo de ideas importantes dentro del alcance o cubrimiento apropiado de un tema y concentrarse en enseñarlas para entender, apreciar y aplicar a la vida.....Los docentes más efectivos .....no gastan sus esfuerzos en cubrir demasiados temas en forma superficial. Escogen en cambio destacar los sitios históricos relevantes, los casos de estudio más representativos, los modelos más inspiradores, los eventos que establecieron precedentes y los conceptos y principios que sus estudiantes deben conocer y utilizar en sus vidas fuera del colegio....

Hay que tener en cuenta que coexisten muchos campos diferentes dentro de las Ciencias Sociales –historia, geografía, sociología, antropología, psicología- y cada uno de estos campos incluye a su vez muchos subtópicos, todos al parecer importantes. Así es que los docentes de Sociales no tienen otra opción que aceptar que cualquiera que sea el enfoque que elijan –cobertura superficial de todo o profundización en ciertas áreas- los estudiantes no van a aprenderlo todo en sus 11 años de escolaridad. Cubrir menos con mayor profundidad, no solo asegura una mejor comprensión sino que aumenta las posibilidades de que los estudiantes continúen en el futuro haciendo indagaciones por su cuenta.

Los estudiantes necesitan oportunidades para escoger y hacerse responsables mediante la elección de sus propios temas de indagación. Especialmente porque el objetivo final de las Ciencias Sociales es preparar a los estudiantes para la ciudadanía democrática, la participación activa es necesaria en un aula de clase efectiva. Los maestros de Sociales aprenden que el que los estudiantes puedan escoger no significa crear caos, o manejar una carga excesiva de papeles, o dejar de lado contenidos importantes. Los buenos maestros elaboran listas de temas significativos entre los que se puede elegir, dan instrucción corta sobre cómo hacer escogencias inteligentes o qué estudiar y, dirigen conferencias breves y negociadas con grupos de estudiantes a medida que estos diseñan y focalizan sus temas. Lo anterior no solamente aumenta el compromiso de los estudiantes sino que les enseña una habilidad académica importante necesaria para hacer proyectos de investigación en los grados superiores y en la universidad –cómo escoger reflexivamente temas para trabajos y reportes.

La enseñanza de Ciencias Sociales debe incluir la exploración de preguntas abiertas que desafíe el pensamiento de los estudiantes. Unido al mayor tiempo y al mayor detalle respecto a un tema, estudiar a profundidad significa ir más allá de aprender información, para reflexionar sobre algunas de las preguntas difíciles pero significativas que surgen de cualquier estudio de la existencia de la sociedad humana. Reportes y paneles han estado recomendando este enfoque durante muchos años, pero las recetas abstractas y breves no son suficientes para ayudar a que los docentes cambien –así como tampoco son suficientes para que los estudiantes aprendan. Para actuar respecto a este principio, los maestros necesitan aprender a formular preguntas que promuevan discusiones, en lugar de aquellas que simplemente ayudan a comprobar si los estudiantes leyeron el capítulo o las que simplemente dirigen a la clase hacia conclusiones realizadas ya por el maestro.

Otra de las habilidades de enseñanza necesarias para este enfoque exploratorio abierto es orientar discusiones de grupo constructivas. Los maestros pueden aprender a utilizar en grupos pequeños, apuntes para aprendizaje o tareas preparatorias sencillas que preparen a los estudiantes para que puedan participar y contribuir en sesiones de clase más amplias. Son esenciales las actividades para establecer un clima apropiado para que los estudiantes aprendan a respetar las diferentes opiniones de otros y a tener confianza en que al expresar abiertamente sus ideas, estas no se van a ridiculizar. Después de una buena discusión, reportes de seguimiento o diagramas hechos por los estudiantes –o si lo anterior no es posible, al menos al final de la clase, unos escritos cortos que se consignen en el diario de los estudiantes- pueden ayudar a solidificar el aprendizaje de manera que las ideas compartidas no se evaporen cuando la clase se termina.

Para volver reales los conceptos que se han enseñado, las Ciencias Sociales deben comprometer la participación activa de los estudiantes no solo en el aula de clase sino en la comunidad. Esto puede tomarse como otra de las maneras de profundizar. Las Expectativas para la Excelencia, hacen énfasis especial en su declaración suplementaria sobre “Enseñanza y Aprendizaje” para describir las posibilidades que incluyen diversos materiales, salidas educativas, aprendizaje colaborativo [1] y la creciente responsabilidad individual por el aprendizaje. El texto describe inclusive un enfoque constructivista:

Los estudiantes desarrollan nuevas comprensiones mediante un proceso de construcción activa. Ellos no copian o aceptan pasivamente el contenido curricular; mas bien lo procesan activamente relacionándolo con lo que ellos ya saben (o creen que saben) sobre un tema. En lugar de apoyarse en métodos de aprendizaje mecánico se esfuerzan por buscarle sentido a lo que están aprendiendo, desarrollando una red de conexiones que enlazan el contenido nuevo con el preexistente y con las creencias ancladas en sus experiencias anteriores. Algunas veces el aprendizaje implica cambio conceptual cuando los estudiantes descubren que algunas de sus creencias son incorrectas y necesitan modificarlas.

Sin embargo, como para los grupos de Ciencias Sociales y para los educadores representa un escollo enorme cubrir cada uno de los períodos históricos y sus temas derivados, lo que por lo general resulta en guías curriculares sobrecargadas, los maestros muchas veces se desesperan buscando el tiempo para planear e incluir una actividad de este tipo.

Y, sin embargo, esta tarea no debe ser abrumadora. La mayoría de los conceptos de sociología, economía y política están personificados dentro de los muros de la escuela –asuntos relacionados con la libertad personal versus el beneficio de la comunidad, las relaciones entre grupos culturales diversos; cuestiones de gobernabilidad, autoridad y toma de decisiones. Los estudiantes de casi todas las edades pueden debatir estos temas, escribir cartas y presentar propuestas, buscar cambios en los procedimientos de la escuela o generar comités para alcanzar algún objetivo nuevo. La participación amplia de los estudiantes en estas materias puede producir un beneficio adicional, contribuir a la salud social de la escuela.

La participación activa fácilmente puede alcanzar espacios que están fuera del colegio. Para poder recolectar información, los representantes de muchas organizaciones sociales y gubernamentales gustosamente visitan las aulas de clase para hablar de su trabajo. Padres que trabajan en campos importantes conforman también un recurso valioso. Las respuestas genuinas de los líderes comunitarios a las cartas de los estudiantes, las propuestas sobre proyectos comunitarios y la promoción real, por lo general las recuerdan los estudiantes como experiencias de aprendizaje valiosas e interesantes.

Las Ciencias Sociales deben comprometer a los estudiantes tanto en indagación independiente como en aprendizaje cooperativo, para desarrollar en ellos hábitos y habilidades necesarios para el aprendizaje responsable a lo largo de la vida. Una vez se escogen los temas importantes, las clases de Ciencias Sociales pueden generar participación activa con mayor facilidad si en los proyectos se utiliza aprendizaje cooperativo [1]. Los estudiantes que no tienen experiencia previa con el aprendizaje en grupos pequeños, necesitan capacitación en cómo trabajar productivamente de manera colaborativa [1]. Se debe tener en cuenta que este es por si mismo un tema de Sociales importante que vale la pena explorar y esta formación va a ser valiosa para los estudiantes a lo largo de su vida escolar y en su vida de trabajo adulta.

Es sensato establecer un balance entre el trabajo individual y de grupo. Algunos estudiantes aprenden mejor en el uno o en el otro y la variedad cubre ambas posibilidades. Los estudiantes necesitan también, habilidades y confianza para realizar trabajos por su cuenta. Un “taller de clase” estructurado, en el que los estudiantes investigan temas escogidos por ellos mientras el maestro habla individualmente con otros estudiantes, es un método muy eficiente para comprometer a los estudiantes para que estudien de manera individual. Estas dos estructuras de organización, pequeños grupos cooperativos [1] y talleres de clase, también son herramientas esenciales para que un grupo de rendimiento heterogéneo funcione.

Las Ciencias Sociales deben comprometer a los estudiantes con la lectura, la escritura, la observación, la discusión y el debate para asegurar su participación activa en el aprendizaje. Estudios e informes recomiendan el aprendizaje activo, pero muchos docentes y encargados de hacer los planes, pintan muchas veces el escribir, discutir y trabajar en grupo como actividades adicionales que consumen tiempo del destinado al material que supuestamente se debe cubrir. Imaginan ensayos que les toman muchos días a los estudiantes para escribirlos y muchas noches a los docentes para calificarlos. Lo cierto es que muchas actividades valiosas pueden ser breves e informales, momentos para ayudar a los estudiantes a enfocarse, a reflexionar sobre un problema, o pensar en el significado de un material. Los estudiantes pueden escribir durante dos minutos al inicio de la clase, para reunir los puntos más importantes de la tarea de la noche anterior o las ideas planteadas el día anterior. Pueden parar a mitad de clase, para hablar cinco minutos en grupos de dos o tres, acerca de soluciones posibles para un problema particular. Pueden escribir al final de la clase en una tarjeta sus reflexiones sobre lo que han aprendido o sobre lo que todavía tienen interrogantes y entregarla al maestro para que este sepa que ha logrado enseñar y que le falta. Métodos de integración diferentes a dictar clases y hacer pruebas rápidas (quizes) significa utilizar esos métodos como herramientas para el aprendizaje con el fin de avanzar en el contenido mismo de la materia.

El aprendizaje en Ciencias Sociales debe construirse sobre el conocimiento previo de los estudiantes, tanto de sus vidas, como de sus comunidades, en lugar de asumir que nada saben sobre el tema. Es una practica usual de los medios de comunicación escribir periódicamente artículos en los que se responsabiliza tanto a escuelas como a estudiantes por lo poco que los muchachos saben sobre geografía o historia, o se hace burla de los errores escribiendo pruebas de respuesta corta (sin importar la vaguedad o la falta de reflexión de algunas de las preguntas de la prueba). Sin embargo, constantemente los niños escuchan más cuidadosamente las conversaciones de los adultos de lo que queremos aceptar y perciben los problemas, los temas, las paradojas existentes en la comunidad, el colegio y sus familias con mayor agudeza de lo que creemos. Cuando nos damos cuenta de lo anterior, muchos de nosotros encontramos este fenómeno alternativamente simpático y amenazante.

Haríamos mejor en enterarnos de cuánto saben verdaderamente acerca del mundo social que los rodea y construir nuestra enseñanza sobre esto. Exponiendo y construyendo luego sobre ese conocimiento previo que los niños traen a la escuela, podemos ayudarles a descubrir cómo los conceptos de Ciencias Sociales son cercanos e importantes para sus vidas y no solamente palabras abstractas para memorizar. Como en las Ciencias físicas, los Estudios Sociales se ocupan de explorar fenómenos y no simplemente de memorizar respuestas.

Es de sentido común esperar que los estudiantes comprendan más conceptos de las Ciencias Sociales a medida que progresa su escolaridad (avanzan en grados escolares) pues los muchachos mayores son más sensibles a las interacciones sociales que ocurren a su alrededor y son más concientes de un mundo mayor y de todas sus complejidades. El currículo tradicional de Ciencias Sociales ha seguido la formula de los “entornos que se expanden” en los grados elementales, comenzando con la familia inmediata y trabajando hacia fuera. Sin embargo, más recientemente, los educadores han desarrollado estrategias para incluir historia, geografía y otros tópicos de maneras adecuadas para que las entiendan los niños. Los Estándares Nacionales para Historia reconocen la importancia del conocimiento previo de los niños, pero es el documento de la NCSS, Estableciendo un rumbo para los Estudios Sociales en el siglo XXl el que lo menciona con más fuerza:

Para comenzar, los estudiantes de todas las edades saben más acerca del mundo de lo que es inmediatamente aparente. Mucho de ese conocimiento lo han adquirido fuera de la escuela...estudiantes muy jóvenes tienen conceptos rudimentarios de algunas de las ideas críticas de Ciencias Sociales: ordenamiento espacial y temporal, autoridad y poder, naturaleza de los grupos, diferencias culturales, escasez y muchos otros.....En particular, la noción de que los estudiantes no pueden manejar las abstracciones de las Ciencias Sociales hasta el grado 4°, esta francamente desacreditada.

Las Ciencias Sociales deben explorar las diversas culturas de un país, incluyendo los antecedentes propios de los estudiantes y la comprensión de la forma como relacionan otras culturas a varios conceptos de las Ciencias Sociales. El debate desabrido sobre nuestra “herencia común”, en oposición al estudio de los grupos étnicos individuales, tristemente ha obscurecido mucho del significado real de la segunda opción. En primer lugar, los niños de las minorías no son los únicos arrancados de su propia historia. La mayoría de estudiantes de cualquier grupo de edad o estrato socio económico conocen muy poco de los diferentes desarrollos históricos y políticos que afectaron a sus propias familias y ancestros. La historia, la política, la economía, la cultura, el folclor –todos pueden cobrar mayor significado para los estudiantes si realizan entrevistas sobre eventos y experiencias del pasado a padres, abuelos, vecinos y otros adultos que conozcan. Es particularmente importante explorar las culturas del grupo de estudiantes del salón de clase porque los niños que pertenecen a las minorías sienten, con frecuencia, que las materias escolares están desconectadas de su mundo y vida propios. Una vez se establece esta conexión, el estudio de otros grupos culturales puede generar comprensión de los problemas comunes y de las aspiraciones de varios grupos y aprecio de su rica particularidad. Lejos de engendrar división, este enfoque ayuda a erradicarla.

Reviste especial importancia cómo se estudian estos temas. Hemos observado niños profundamente aburridos con maestros que dictan lecciones y piden memorizar las principales cosechas de granos que exportan algunos países Africanos. Estos métodos no reconectan a los niños con su propia historia sino que más bien los aparta de ella una vez más. Por el contrario, cuando los estudiantes pueden hacer escogencias, descubrir hechos que encuentran significativos dentro de su propio ancestro familiar, compartirlos y contrastarlos con mutuo respeto, no solamente sentirán orgullo de su propio ancestro sino que se interesarán mucho más por la historia, la geografía y la cultura en general -y quizá sean hasta capaces de criticar y evaluar aspectos de su propio pasado así como valorarlos u honrarlos.

La evaluación en Ciencias Sociales debe reflejar la importancia de la forma de pensar de los estudiantes y de su preparación para convertirse en ciudadanos responsables toda la vida, en lugar de premiar la memorización de hechos o datos descontextualizados. Un ejemplo que cabe citar aquí es el del maestro de historia que pide a grupos pequeños de estudiantes que redacten una pregunta para un examen o prueba, que evalúen las respuestas escritas individualmente por los estudiantes de otro grupo y luego revisen las respuestas con los que contestaron el examen uno por uno. Esto puede tomar más tiempo que una prueba rápida tradicional (quiz) pero genera gran cantidad de aprendizaje. La evaluación en la clase de este maestro no consiste solamente en gastar tiempo chequeando las respuestas de los estudiantes, constituye una oportunidad más para aprender.

Como se especifica claramente en la mayoría de los reportes, la meta de la educación en Ciencias Sociales no es solamente la adquisición de información, sino también, prepara para la ciudadanía democrática. Es bastante obvio entonces que la evaluación en Ciencias Sociales debe ajustarse a esa meta. ¿Cómo puede la valoración en Ciencias Sociales estimular esto? ¿reconocer esta situación cuando se presente? y ¿ayudar a los estudiantes a reflexionar sobre sus progresos para alcanzarla de la mejor manera?

Talvez más que en cualquier otra materia, la evaluación en Ciencias Sociales debe incluir el diálogo reflexivo entre docente y alumno. Sí, podemos preguntar a los estudiantes que nos demuestren que indagaron a profundidad un tema, mediante la presentación en detalle de su conocimiento. Pero en cada oportunidad de evaluación, también debe haber preguntas sobre lo que el estudiante considera que es un buen historiador (o libro de historia, o estudiante de geografía, u observador de tradiciones folklóricas); preguntas sobre cómo se aprende sobre familias o gobierno o sistemas económicos; y preguntas sobre el significado, las implicaciones, los temas humanos presentes en el material estudiado. Las respuestas a estas preguntas deben valorarse mediante discusiones que se desprenden de ellas, más bien que dejándolas como posiciones finales que se califican y luego se olvidan.

Sin embargo, si se quiere que los estudiantes sientan verdadera libertad para hablar de lo que piensan, debemos generar muchas oportunidades tanto en ocasiones en las que sus pensamientos e ideas no se están evaluando como en las que sí se están. Los estudiantes deben poder seleccionar algunos de los ensayos y productos que van a presentar para valoración, de un amplio portafolio, para que puedan tener alguna seguridad de poder presentar algunos temas que son riesgosos, tentativos o que todavía no han podido resolver.

Finalmente, para reflejar la democracia para la cuál las Ciencias Sociales pretenden preparar a los estudiantes, estos pueden participar en el establecimiento de los estándares, poniéndose de acuerdo entre ellos de lo que significa una buena presentación escrita, respuesta o proyecto y de qué manera evaluarlas. De hecho, el tema de la evaluación significativa de la educación de los estudiantes es un tópico muy significativo o importante de las Ciencias Sociales.

NOTAS DEL EDITOR:

[1] Llevar a cabo trabajos en grupo es un método educativo ampliamente utilizado por docentes de muchas áreas. Existen básicamente dos formas de realizarlos: en forma colaborativa (colaborando) y de manera cooperativa (cooperando). Los estudiantes trabajan Colaborativamente cuando cada uno de los integrantes de un grupo se encarga de efectuar una tarea específica y por último, se articulan todos los esfuerzos en un proyecto o presentación final. Por otra parte, se dice que un trabajo es Cooperativo cuando todos los integrantes del grupo realizan en común todas las tareas requeridas (Manuel Antonio Unigarro Gutiérrez, Educación Virtual: Encuentro Formativo en el Ciberespacio. Editorial UNAB, Bucaramanga, Colombia, 2001). Ver los documentos: Proyectos colaborativos y cooperativos en Internet ( http://www.eduteka.org/ProyectosColaborativos.php ) y Aprendizaje basado en proyectos globales ( http://www.eduteka.org/AprendizajeGlobal.php )

CRÉDITOS:

Traducción al español realizada por EDUTEKA de algunos apartes del capítulo seis (Best Practice in Social Studies) del libro “Best Practice: New Standards for Teaching and Learning in America's Schools”, escrito por Steven Zemelman, Harvey Daniels y Arthur Hyde; segunda edición, 1998, Editorial Hinemann. Este libro, en su edición original (1992), fue el primero en resumir los estándares para la enseñanza en las escuelas estadounidenses, ofreciendo descripciones prácticas de excelencia en el currículo. La segunda edición fue extensamente revisada y ampliada con descripciones actualizadas de lo que es la enseñanza de avanzada en seis áreas: lectura, escritura, matemáticas, ciencias, estudios sociales y arte. EDUTEKA recomienda ampliamente este libro, el cual se puede comprar por Internet directamente del editor: http://www.heinemann.com/shared/products/E00091.asp


Publicación de este documento en EDUTEKA: Mayo 28 de 2005.
Última modificación de este documento: Mayo 28 de 2005.

Autor de este documento: Steven Zemelman, Harvey Daniels y Arthur Hyde

Si desea referenciar está página use: http://www.eduteka.org/MejoresPracticasCS1.php


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